martes, 9 de junio de 2015

Un muerto en Tlapa, militares y policías en las casillas…

Carmen González Benicio y Antonia Ramírez
Tlapa
Tras la jornada electoral fue asesinado anoche el integrante del Movimiento Popular Guerrerense (MPG), Antonio Vivar Díaz; según testigos, la bala que lo hirió de muerte salió de la iglesia de la colonia Tepeyac, cuando policías federales y militares entraron golpeando y disparando sus armas para rescatar a más de 30 policías federales que estaban retenidos desde la tarde por profesores y vecinos de diferentes colonias.
La retención de los 30 policías federales fue una reacción de profesores vecinos a la detención de nueve maestros de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación de Guerrero (CETEG) y activistas del MPG, a los que otros efectivos federales sacaron de las instalaciones de la Coordindora, y se los llevaron, presuntaente a la Ciudad de México.
Tras la irrupción violenta que hicieron las fuerzas federales a las instalaciones de la CETEG de donde se llevaron a los nueve profesores, se reunieron los colonos y cetegistas.
Vivar Díaz, según los datos, murió por un tiro por la espalda que salió de la iglesia, fue trasladado al hospital donde murió y sus familiares se encontraban en el Ministerio Público para pedir su cuerpo y que no se lo llevaran a Chilpancingo.
A las 11:50 de la noche,  de acuerdo con el director del Centro de Derechos Humanos de La Montaña Tlachinollan, Abel Barrera Hernández,  los policías federales y militares recibieron la orden de replegarse de la colonia Tepeyac y hasta fuera de Tlapa, ante los acontecimientos.
A esa hora, gente no identificada entraba a las casas presuntamente en busca de cetegistas, y no se sabía si eran militares o policías o un grupo de personas que andaban en tres camionetas que señalaban eran de Caltitlán o de los partidos políticos inconformes. “Hay datos de que anda gente tipo sicarios haciendo desmanes en la ciudad y roba paquetería electoral ”, comentó Barrera Hernández.
La jornada electoral en esta ciudad inició con la información de que en la comunidad nahua de Ocotequila, del municipio de Copanatoyac no se había instalado la casilla de la sección 0873, contigua porque hombres encapuchados se robaron la paquetería electoral la noche del sábado, el candidato perredista a la alcaldía, Alberto Espinobarros señaló al presidente municipal, Manuel Ayala y a la candidata a la diputación federal, Rosa Bello de hacerlo.
Otra de las casillas que no se instaló fue de la sección 2572 contigua tres en la colonia Cuba por las versiones de que le fue robada a la presidenta de casilla.
Más tarde como, como a las 11 de la mañana se informó que la casilla  2590 de la comunidad de Tlaquilzinapa, de Tlapa, de donde es originario el líder magisterial golpeado el pasado 5 de junio, Juan Tenorio Villegas, no se instaló porque los funcionarios decidieron no hacerlo cuando algunos profesores contaron la agresión de Policías Estatal y el grupo de choque integrado por colonos, transportistas afines al PRI, PT y Partido de los Pobres.
En Atlamajalcingo del Monte la candidata del PRD denunció que hombres armados transitaban por las calles intimidando a los electores vinculándose al Partido del Trabajo y policías municipales del PRI.
El inicio de la sangre
A la una de la tade la gente votaba sin incidentes, pero esa tranquilidad fue rota por el incendio de una camioneta en el puente del río Jale, una doble cabina, blanca que según los presentes fue dejada por dos personas que le aventaron bombas molotov que la incendiaron y en minutos explotó y generó una fuerte columna de humo y llamas. Protec-ción Civil llegó con un camión cisterna para apagar  el fuego del vehículo atravesado en la carretera.
La camioneta era del Instituto Nacional Electoral (INE), mencionó el secretario del INE, Francisco Fuerte Lara que salía de la bodega, donde sesionó el Consejo Distrital 05, cuando la reportera tomaba fotografías del fuerte resguardo policiaco y se le comentó que todo parecía tranquilo “pero ya me quemaron una camioneta”, dijo.
Rrepicaron las campanas de la iglesia de El Tepeyac, donde se encuentran las instalaciones de la Coordinadora Estatal de Trabajadores de la Educación del Estado de Guerrero (CETEG), al este de la ciudad. Era la señal de que policías federales llegaron a las instalaciones de la CETEG. Varios vecinos y maestros habían colocado piedras y palos en las calles para evitar que salieran los federales, y tocaban las campanas.
En las afueras del local de la CETEG los policías federales no dejaban pasar a nadie porque estaban sacando dos camionetas de las instalaciones con grúas y se llevaban documentación que encontraron.
Algunos profesores les reclamaban la irrupción violenta a sus instalaciones y que se hubieran llevado a seis de sus compañeros y que hayan entrado a una casa particular a sacarlos, que se llevaran mujeres y niños.
Algunos vecinos se acercaron y el delegado municipal acudió a preguntarles el motivo de sus acciones porque estaban violentando a los habitantes, lo ignoraron y seguían con el enganchamiento de los carros y sacando cosas del inmueble.
El familiar de una de las personas detenidas les exigía que se lo entregaran y les reclamaba el por qué se habían metido a su casa a sacar a su hermano, y que se llevaran niños y mujeres.
Los ánimos se encendían entre los vecinos y profesores que estaban presentes y exigían a sus familiares, que ya no estaban, porque otro grupo de policías federales fue el que entró y se los llevó al encontrarlos en las instalaciones de la coordinadora.
Este grupo se componía de tres patrullas y dos grúas, que al terminar se replegaron para subirse de manera rápida a sus unidades acción que los presentes recriminaron e intentaron detenerlos al jalar a algunos policías de las camionetas sin que detuvieran a uno sin lograrlo.
Eran las  3:00 de la tarde aproximadamente. Los policías emprendieron la huida, pero fueron cercados calles más abajo, que ya estaban cerradas con piedras y palos. Terminaron en la calle Aquiles Serdán, cercados por profesores y vecinos que se solidarizaban con ellos y recriminaban la irrupción violenta al edificio de la CETEG y a las casas y pedían que liberaran a los detenidos.
Para evitar que salieran les cerraron la retaguardia y los costados con tabiques, troncos y puertas de metal.
La tensión se mantuvo por horas porque los profesores y vecinos llegaban con palos, machetes, varillas, en su mayoría eran mujeres.
Los policías federales quedaron cerca de un terreno baldío y empezaron a reunir piedras que colocaron en sus camionetas, lo que motivó los gritos de los profesores y ciudadanos, de que ellos se estaban armando para agredir. Estas piedras fueron encontradas en las patrullas 16998, 15442 y 17119 retenidas.
El repique de campanas  continuaba y la gente se acercaba. La tensión seguía. Por otra calle los profesores y ciudadanos preparaban un taxi, que les aventarían si los policías accionaban. Decenas de federales se acercaron a la colonia, buscaban los accesos para subir por los más de 30 policías retenidos.
Los ánimos se calmaron porque se habló de que por el otro extremo había una mesa de diálogo donde participaba el director de Tlachinollan, Abel Barrera Hernández y el funcionario la Comisión de Defensa de Derechos Humanos (Codehum), Celso Vázquez.
El delegado de la colonia Tepeyac, Juan Salmerón intentaba calmar a los vecinos, les decía que ya se había acordado que traerían a Tlapa a los detenidos y que las patrullas se replegarían. Le gritaban que eso debía ser rápido porque se haría de noche y sería más fácil que los policías entraran a golpearlos.
Se decidió que una comisión les dijera a los policías federales que entraran a la iglesia, mientras llegaban los detenidos a media tarde y se iniciaran las pláticas.
Eran las 7 de la noche. Los vecinos y profesores que llegaban de otras colonias como la Zapata, Loma Bonita, San Antonio y Jardín de Niños presionaban y cercaban a los federales. Les gritaban les damos 43 para que decidan subir. Esa cuenta se repitió varias veces hasta que finalmente cedieron, bajo la condición de no ser agredidos bajo la palabra del delegado, familiares y vecinos.
Cerca de las 8, se hizo una valla de vecinos para garantizar su seguridad. Empezaron caminar bajo los gritos y reclamos, algunos les aventaron cosas y fueron llamados a la prudencia, así llegaron al atrio de la iglesia, donde fueron replegados por los vecinos. Se respiró calma.
Las mujeres hicieron un círculo para resguardarlos. Nuevamente hubo gritos cuando les dijeron que entregaran sus escudos, toletes y cascos, éstos se oponían, pero finalmente entregaron las cosas. Les decían que las cosas se quedarían bajo resguardo.
Otro acuerdo fue meterlos a la capilla, supuestamente desarmados y sólo entraron mujeres para evitar brotes de violencia.
Las cosas estaban calmadas, había el acuerdo de que esperarían que trajeran a los detenidos Francisco Ortega Vicente, Juan Sánchez Gaspar, Ángel Basurto, Raúl Sierra de Jesús, Pablo Abad Díaz y uno de apellido Cruz, según lo que se manejó y que estarían llegando como a las 12 de la noche. Era sólo cuestión de esperar que se cumplieran los acuerdos. La gente se relajó y confió en la espera.
Sin embargo cerca de las 9 de la noche, policías federales en conjunto con militares entraron a pie, rompiendo el cerco de los vecinos en las calles con gas lacrimógeno y golpeando a los que se encontraban ahí.
Según los hechos llegaban disparando y golpeando hasta la iglesia donde estaba el grueso de los profesores y ciudadanos, donde había niños y jóvenes con quienes se enfrentaron, pero éstos fueron superados en fuerza. Muchos se dispersaron y se escondían en casas de donde eran sacados por los policías y militares.
Rescataron a los más de 30 policías que estaban en la iglesia dejando  a vecinos heridos y detenidos.
En la confrontación el activista Antonio Vivar  salió herido de bala y murió cuando recibía atención médica.
Esto duró cerca de tres horas. Se habló de que los policías y militares no les bastó la represión en el atrio de la iglesia sino que se metían a casas particulares a sacar a los que se refugiaban.
En el Consejo 05 del INE, ya no había federales, sólo los militares.
Al cierre de la edición se desconocía el número de heridos o desaparecidos de la CETEG porque todos se dispersaron, sin embargo la tensión continuó porque se escuchaban detonaciones en la colonia. A las 12:24 ya no había militares ni policías en El Tepeyac, según vecinos.
Había balaceras en varios puntos como en la colonia Cuba y el Centro por gente armada que en vehículos buscaban y perseguían a profesores cetegistas.
Finalmente se informó que los maestros detenidos fueron liberados después de la una y media de la madrugada. Son Juan Sánchez Gaspar, Pablo Abad Díaz, Julián Ayerdi Chavelas, Raúl Sierra de Jesús, Francisco Ortega Vicente, Agustina Luna Martínez, Ángel Basurto Ortega, Herlinda Iturbide Pinzón y Ramiro Pineda.

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