miércoles, 23 de octubre de 2013

Discriminación en la entrega de ayuda a damnificados de la Montaña de Guerrero

No ha dejado de llover. “No hay nada” dice Obdulia Herrera cuando piensa qué le espera de regreso en Metlatónoc, Guerrero. La lluvia se llevó las casas, los cultivos y está a punto de llevarse la confianza en que llegará la ayuda. Las despensas se concentran, se usan como mercancía electoral. Los damnificados siguen en el lodo. Obdulia teme que la montaña se le termine de caer encima.
Ella, junto a otros 28 compañeros de la montaña alta de Guerrero, conforma el Consejo de Comunidades de Damnificados que el miércoles en la mañana entregó en la Secretaría de Gobernación (Segob), la petición básica de ayuda y resultados.
“Sabemos que tienen millones de pesos para las comunidades afectadas” dice Hermenegildo Morán, “y no hemos recibido nada. Los presidentes municipales no se quieren ensuciar con el barro en el que nosotros caminamos diariamente”. Mauro Bruno García encuentra el por qué: “los indígenas  no contamos, no hemos tenido eco”.
La falta de ayuda a las comunidades de la región de la Montaña por ser indígenas, por desplazar al español como lengua materna, ser morenos,  pobres; parece tomar fuerza en su discurso “como somos gente de baja calidad no nos toman en cuenta” dice Antonio García Benito.
La sensación de soledad y desamparo se extiende, “nadie va a hablar por nosotros” dice Saúl Morán y lo sintetiza: “nadie por nosotros”. La desatención al ser pueblos originarios se
representa en cosas tan sencillas como la comida que se les provee “nuestra dieta es tortilla, necesitamos maíz; frijol y un poco de aceite. Nada más. Los alimentos enlatados no nos caen bien” dice Ignacio Rivera.
Son indígenas tlapanecos (me´ phaa), mixtecos (na’ savi) y nahuas que se sienten agraviados por el abandono. Por información que no cuadra: la autoridad dice que se ha restablecido 60 por ciento de los caminos y sus comunidades siguen incomunicadas –como la parte baja de la carretera Tlapa-Marquelia y la vía intermunicipal que conecta Huehuetec con Chilixtlahuaca.
En una lógica de cifras, la Montaña de Guerrero ha aportado casi el 50 por ciento de los fallecimientos oficialmente registrados por el paso de la tormenta tropical Manuel en el estado, y un tercio de las víctimas a nivel nacional. Aun así, nada. “Peña Nieto [titular de Ejecutivo Federal] dijo que la ayuda iba a ser casa por casa, comunidad por comunidad; las nuestras se las han saltado” dice Benjamín Galeano.
Y parece que no sólo los han ignorado, también los han asaltado: la ayuda que llega la secuestran autoridades de los tres niveles de gobierno –federal, estatal y municipal– que buscan generar un botín personal y político con la entrega de ayuda humanitaria. Se han presentado casos como la detención, por tres semanas, de víveres en el auditorio del municipio de Acatepec mientras la población pasaba hambre.
“Todos son perredistas” dice la delegación de Acatepec denunciando a los políticos del Partido de la Revolución Democrática (PRD), quienes no sólo desviaron la ayuda, también han amenazado al Consejo de Damnificados de la Montaña. Las denuncias contra el PRD se replicaron en todos los municipios y los pobladores hicieron responsable de su seguridad a este partido.

“La Montaña está de pie” dijo Salvador Feliciano en un intento de explicar la resistencia indígena contra la injusticia y las carencias: “seguimos de pie, no necesariamente porque no tengamos donde sentarnos”.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario