viernes, 13 de septiembre de 2013

El escritor peruano Mario Vargas Llosa regresa a sus orígenes en su nueva novela “El héroe discreto”

Por Elena Box, dpa 
Recibir el Nobel de Literatura puede pesar como una losa, pues para muchos es la coronación de una carrera que se da por finiquitada. Pero Mario Vargas Llosa lo dejó claro: “No me voy a dejar enterrar por este premio”, declaró entonces. 

Ahora es el tiempo de una nueva novela, en la que regresa a sus orígenes más profundos. 

El héroe discreto, que ayer presentó en la madrileña Casa de América y hoy llega a las librerías de España y Latinoamérica, es un libro de retornos, de reencuentros. 

Después de varias novelas centradas en personajes históricos, desde La Fiesta del Chivo a El sueño del celta, el escritor peruano vuelve a las historias de la Piura de su adolescencia, recuperando a personajes entrañables que forman ya parte de su universo literario. 

“Me pasa una cosa curiosa con mis propios personajes: algunos casi desaparecen, pero otros se quedan muy presentes y cuando vuelvo a escribir comparecen como diciendo ‘yo no fui suficientemente aprovechado para esa historia’. Por eso algunos me vuelven”, explicó en una abarrotada rueda de prensa. 

Así, en El héroe discreto regresan viejos conocidos como el sargento Lituma y los inconquistables o don Rigoberto, doña Lucrecia y Fonchito, pero en un Perú muy diferente.


“Perú ha vivido un proceso de desarrollo muy notable desde la caída de Fujimori (en noviembre del año 2000)”, afirmó el autor, de 77 años. A su juicio, esto se debe a que en ese tiempo “hubo un consenso muy amplio para mantener la democracia” y a una novedad: una política económica de apertura, de fomento de la inversión, de defensa de la empresa privada. 

Eso propició un crecimiento de las clases medias y la aparición de empresarios exitosos de origen muy humilde”, afirmó.
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