domingo, 18 de diciembre de 2011

Las tres hormigas

Tres hormigas se encontraron en la nariz de un hombre que estaba tendido, durmiendo al sol. Y después
de saludarse cada hormiga a la manera y usanza de su propia tribu, se detuvieron allí, a conversar.
-Estas colinas y estas llanuras -dijo la primera hormiga- son las más áridas que he visto en mi vida; he
buscado todo el día algún grano, y no he encontrado nada.
-Yo tampoco he encontrado nada -comentó la segunda hormiga- aunque he visitado todos los
escondrijos. Esta es, supongo, la que llama mi gente la blanda tierra móvil donde no crece nada.
-Amigas mías  -dijo la tercera hormiga, alzando la cabeza-, estamos paradas ahora en la nariz de la
Suprema Hormiga, la poderosa e infinita Hormiga, cuyo cuerpo es tan grande que no podemos verlo, cuya
sombra es tan vasta que no podemos abarcar, cuya voz es tan potente que no podemos oírla; y esta Hormiga
es omnipresente.
Al terminar la tercera hormiga de decir esto, las otras dos se miraron, y rieron.
En ese momento el hombre se movió, y en su sueño alzó la mano para rascarse la nariz, y aplastó a las
tres hormigas.

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